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Deshidratación: Temas de interés:Cambio climático
 
 
 
 
 

El cambio climático y sus consecuencias

 

El cambio climático, es actualmente uno de los más graves problemas ambientales a nivel global y su mitigación y la adaptación al mismo, constituyen un gran reto en todos los ámbitos, pero especialmente en el medio rural.

 

“El cambio climático, es un fenómeno muy complejo, trans-escalar, que requiere un abordaje interdisciplinario y sistémico” (Masera, 2008). En términos generales el cambio climático se debe al aumento de la temperatura promedio de la superficie de la tierra correlacionado con el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera: dióxido de carbono, metano, cloroflourocarbonos, óxidos nitrosos y sulfurosos.

 

Las consecuencias o manifestaciones del cambio climático, ya reportadas en algunas regiones del mundo, son:

 

  • Climas cálidos inusuales
  • Incremento del nivel del mar y las mareas
  • Derretimiento de glaciares
  • El calentamiento de las zonas antártica y ártica.
  • Llegada temprana de estaciones.
  • Decaimiento y desplazamiento de la población de plantas y animales.
  • Mayor dispersión de enfermedades.
  • Destrucción de corales
  • Grandes tormentas inusuales
  • Sequías e incendios
  • El IPCC (Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés) ha desarrollado estudios que presentan escenarios de emisiones, concentraciones y cambios de temperatura global de la tierra. En la siguiente figura se muestran algunos escenarios. El escenario A2, corresponde al ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero, y de acuerdo con la parte (a) esto llevaría para el 2050 a un aumento de temperatura fuera de los límites permisibles (IPCC, 2000a). Por este motivo urge la mitigación de la emisión de gases de efecto invernadero.

     

    De acuerdo con el mismo informe, en el origen por sector de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), a nivel mundial aproximadamente la tercera parte proviene de las actividades agrícolas y la desertificación, es decir, por la deforestación cuyo origen principal es el cambio de uso de suelo para fines agrícolas y la tala inmoderada, así como la emisión de metano.

     

    En escala mundial, los orígenes principales de metano son:

     

  • Descomposición de los residuos orgánicos por bacterias
  • Fuentes naturales (pantanos): 23%

  • Extracción de combustibles fósiles: 20% (el metano tradicionalmente se quemaba y emitía directamente. Hoy día se intenta almacenar en lo posible para reaprovecharlo formando el llamado gas natural).
  • Los procesos en la digestión y defecación de animales. 17%.
  • Las bacterias en plantaciones de arroz: 12%
  • Digestión anaeróbica de la biomasa
  • Materia viva vegetal: (Se ha descubierto que plantas y árboles emiten grandes cantidades de gas metano).
  • De acuerdo con G. Chapela (2008): “México ocupa, con el 1.3% de las emisiones mundiales, el lugar 16 entre los países más contaminantes y el 93 en emisiones per cápita. En el inventario de emisiones de México, el principal contaminante es el bióxido de carbono, la principal actividad contaminante es la generación de energía (24%), el transporte (18%) y la agricultura junto con el cambio de uso del suelo y silvicultura, con una suma de 21%, lo que hace de la gestión del campo la responsable número dos de las emisiones de GEI del país”.

     

    México puede contribuir a resolver esta problemática mundial desde varios frentes. El primero, consiste en buscar la intensificación el uso de fuentes alternativas de energía para el transporte, la industria, la agricultura y el manejo forestal. Desafortunadamente en México, el aumento del uso de combustibles fósiles ha sido acelerado en los últimos años, y en menor proporción lo ha sido el consumo de energía proveniente de fuentes renovables.

     

    En términos de consumo de energía, el sector agrícola es el que proporcionalmente reporta menor consumo final de energía en México con apenas el 3% comparado con el 25% consumido por el sector residencial, comercial y público; el 30% del sector industrial y el 42% del sector transporte. La figura 5 muestra este comportamiento.

     

    México es especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático, aunque solo emite el 1.5% de los gases que generan el fenómeno. En Michoacán, concretamente, existe un grado alto de marginación, lo cual, lo vuelve aún más vulnerable a los efectos del cambio climático, ya que las circunstancias en que se encuentra dificultan de una u otra forma que se tengan oportunidades de desarrollo mayores y de tener las condiciones necesarias para afrontar de mejor manera los efectos de cambio climático. (Moreno, A. y Urbina, J., 2008).

     

    “El cambio climático no es tan sólo un hecho ambiental, sino que es también un hecho social, en primer lugar porque el hombre no es un ser que pueda aislarse de la naturaleza, ya que es a través de ella que obtiene beneficios innumerables para su subsistencia y, en segundo lugar, es responsable de utilizar todos los beneficios que le brinda la naturaleza de una manera adecuada, ya que si no lo hace, se observan consecuencias graves que amenazan la calidad de vida de todos los seres humanos” (Moreno, 2008)

     

    Los sectores y comunidades con más alta marginación, son también de más alta vulnerabilidad ante el cambio climático, ya que previsiblemente no tendrán los recursos económicos ni humanos para adaptarse y enfrentarse a él.

     

    De acuerdo con resultados de modelos econométricos si no se actúa ahora para mitigar el cambio climático, los costos y riesgos del mismo provocarán una caída del PIB mundial en un rango del 5 al 20% anual. En contraste, la inversión necesaria para lograr la reducción de GEI requerida se estima un máximo del 1% del PIB mundial anual. (Stern, 2008)

     

    Existen dos tipos de medidas que se pueden tomar, unas son de mitigación (disminución de gases de efecto invernadero) y, medidas de adaptación (modificaciones de sistemas naturales y humanos).

     

    El cambio climático y el medio rural

     

    Como se señaló anteriormente, la gestión del campo en México representa la segunda causa de emisiones de gases de efecto invernadero, en este sentido el IPCC (2000b) sugiere lo siguiente en el ámbito de la agricultura: “el desarrollo de bases de información sobre, entre otros, la mejora de las especies y de las variedades de cultivo, las instalaciones de regadío, los diferentes sistemas de arado y de gestión de los cultivos, y el tratamiento del estiércol del ganado, incluidos los sistemas de recuperación de biogases, pueden facilitar y promover la transferencia de tecnologías de adaptación y mitigación en y entre los países, y la integración a soluciones locales.

     

    Es también importante la capacidad de manejar tecnologías relativas al cambio climático y sistemas nacionales de investigación agrícola, incluidos los que investigan el almacenamiento de carbono y los sistemas de alerta temprana”.

     

    Una lectura un poco más profunda de estas sugerencias, revela –entre otras cosas- la necesidad de un cambio tecnológico que tiende al regreso de antiguas prácticas de la agricultura vinculadas al mismo tiempo con un profundo conocimiento de los ecosistemas, esto es, la agroecología.

     

    De hecho, en el ámbito rural, el uso de las energías renovables también es factible y necesario. A continuación se presenta el panorama de las energías renovables en México y un recuento de las iniciativas de políticas públicas para motivar su aplicación masiva.

         
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